Wednesday, January 27, 2010

Seamos sinceros

De los más o menos 20 desfiles que se organizan de Alta Costura, realmente, nos interesan dos: Chanel y Dior.

Por supuesto no dejaremos de ver y opinar sobre los desfiles de Valentino, Jean Paul Gaultier, Givenchy (mi favorito hasta el momento) o Armani Privé. Y hasta puede que uno de ellos o de los desconocidos como Anne Valeria Hash o Maurizio Galante sean los que más nos gusten por su frescura o modernidad (nunca se sabe...)

Pero seamos sinceros, aquí lo que todos quiern ver y cuanto antes es el trabajo de Galliano y de Karl Lagerfeld y comprobar si están a la altura de nuestras expectativas.

En mi caso, y como es bien sabido, las expectativas con Dior son altísimas y con Chanel prácticamente inexistentes.

El desfile de Dior ha sido, para mi, un poco decepcionante.
Me ha gustado. Y es que como no me va a gustar. Todo es bonito, pero a la vez todo está visto. No hay sorpresa. Cuando lo que más me llama la atención en un desfile de Alta Costura de Galliano para Dior son las combinaciones de colores de guantes, zapatos y vestidos, por crear unas armonías que en otras manos posiblemente resultarían ridículas, me parece que algo ha fallado.


Muchos achacan este estancamiento creativo a la necesidad de vender, y más en estos tiempos de crisis en los que la máxima de "si algo funciona no lo toques" parece tener más sentido que nunca. Espero que ese sea realmente la causa y no la falta de nuevas ideas. Lo deseo de todo corazón.

Porque una teoría ronda mi mente desde hace una temporada... ¿Soy la única que piensa que Galliano repite el tema de la colección de mujer en la de hombre de la siguiente temporada?


Aunque probablemente sea solo un guiño...


Y después está Chanel. Aquí hace mucho que yo no espero nada. Y a veces consigue sorprenderme, casi siempre para mal, aunque alguna vez lo ha hecho de forma agradable. Pero esta no ha sido una de esas ocasiones. Cada vez sus colecciones son más Karly, lleno de autoreferencias: mitones, corbatas negras, tejidos llenos de brillos...y menos Coco.


Por eso prefiero ver los desfiles de Chanel desde el apartado de detalles. Ahí es donde se puede apreciar el verdadero espíritu de la Maison. En el maravilloso y delicado trabajo de sus costureras, que siguen marcando la diferencia con otras casas.


Por ejemplo en la costura de este vestido,esa especie de cicatriz que recorre este vestido y que según explica Eugenia de la Torriente en su artículo de El País necesita tres horas de costura para un único metro de tela o las 700 horas que se necesitaron para la cola del vestido que cerró el desfile.

Y por último una maldad de las mías...


¡He descubierto la inspiración de esos peinados corazón! Es Mom de Futurama
(lo más parecido a Karly en dibujo animado, por cierto...)



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